Coach y el rebranding que la posicionó como la favorita de la Generación Z

Coach pasó de ser una marca reconocida por su tradición en el trabajo en cuero y la calidad de sus productos a enfrentar una compleja crisis de posicionamiento. Durante los años 2000 buscó instalarse como una marca de "lujo accesible", una categoría que terminó diluyendo su identidad. Al quedar atrapada entre el lujo tradicional y el mercado masivo, recurrió a descuentos permanentes, promociones y una fuerte presencia de su monograma, perdiendo exclusividad y relevancia frente a los consumidores. 

El punto de inflexión llegó en 2013 con la incorporación de Stuart Vevers como director creativo. La marca redujo su distribución, eliminó su presencia en tiendas departamentales y volvió a vender a precio completo, recuperando una percepción más aspiracional. Al mismo tiempo, redefinió a su público objetivo: la llamada "Coach Girl", una generación joven que busca su primer bolso de calidad, con un diseño atractivo, estética vintage y referencias a la moda de los años 2000. La reconexión con la Generación Z fue más allá del producto. Coach fortaleció su presencia cultural apareciendo en series como And Just Like That y The Summer I Turned Pretty, además de colaborar con la actriz Lola Tung. 

Complementó esta estrategia con experiencias como The Coach Coffee Shop, alineándose con el interés de las nuevas generaciones por espacios altamente compartibles en redes sociales. Más que vender lujo, Coach entendió que debía convertirse en una marca culturalmente relevante, demostrando que la conexión con la audiencia puede ser un activo mucho más valioso que la exclusividad por sí sola.
 

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